Al escuchar esto, Daniel estuvo completamente de acuerdo, sin ninguna duda.
Cualquier persona al enfrentar súbitamente esta verdad no podría asimilarla de inmediato, además de que por las palabras de su hermana pudo percibir que ella pensaba que ya la habían abandonado.
—Está bien, estaré esperando tu llamada cuando sea —dijo Daniel suavizando la voz, con ternura.
La llamada fue colgada del otro lado primero, Daniel miró la pantalla apagada del teléfono, que reflejaba su imagen con los ojos enro