La recepcionista agachó la cabeza sin atreverse a replicar. Aurelio, siguiendo a Isabella, puso los ojos en blanco ante su actitud prepotente.
Ni siquiera la esposa legítima era tan arrogante como esta amante, y aun así el señor Cárdenas la prefería...
Mientras tanto, en casa.
Marisela estaba actualizando su currículum. Después de dos años sin trabajar, aunque podría entrar por recomendación en la empresa de Matías, el departamento de recursos humanos tendría que revisarlo.
Su teléfono había vib