La noche de hace cinco días, cuando regresó a casa, había discutido con Marisela, reprochándole no solo por ser perezosa y hacer que Isa llevara la comida, sino también por no responder a sus mensajes y su mala actitud.
Pero Marisela, sorprendentemente, no había refutado ni una sola palabra, limitándose a escuchar en silencio. Fue Isa quien tomó la responsabilidad, diciendo que ella había querido llevar la comida, y los días siguientes, siempre fue ella quien la llevó al mediodía.
Lorenzo apretó