—Acepta el regalo. Hoy no tomaré café, ya me invitarás en otra ocasión —dijo con una leve sonrisa.
—Es demasiado costoso, me siento muy incómoda. Por favor, lléveselo de vuelta —se apresuró a decir Marisela.
—Dices que es costoso sin siquiera haberlo visto —comentó Ulises.
—Señor Bustamante, si usted lo obsequia, sin duda debe ser algo extraordinario —dijo Marisela.
—Sabes muchas palabras para halagar. Tómalo, es solo una pequeñez —Ulises tomó la bolsa del regalo y la puso en las manos de Marise