Al ver el rostro de la joven, el hombre esbozó una sonrisa, arqueando las cejas con un aire algo desenfadado y galante.
—Hola~ hermosa señorita, eres aún más bella en persona que en la foto~ —dijo Germán poniéndose de pie con una sonrisa.
Marisela se quedó paralizada, mirando al hombre vestido informalmente con actitud despreocupada, pensando instintivamente que se había equivocado de sala.
—Disculpe, me he equivocado —se excusó Marisela, girándose para salir.
—¡Eh, espera, no te equivocaste! —s