Irene caminaba por los pasillos del palacio con el corazón latiendo con fuerza en el pecho. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que vio a su hermana Hemera, y ahora, gracias a una orden del emperador, tendría la oportunidad de reunirse con ella una vez más. Aunque el emperador no había demostrado abiertamente su confianza en Irene, el simple hecho de permitirle ver a Hemera era un gesto significativo.
Finalmente, llegó a la puerta de la habitación donde se encontraba Hemera. Respiró h