Lucius se deslizó por los pasillos del palacio con determinación, su mente trabajó rápido para encontrar una solución al problema que Irene representaba. Finalmente, llegó a los aposentos del emperador y se encontró con el servidor traidor que había contratado para llevar a cabo sus oscuros planes.
El hombre, un individuo sombrío con ojos llenos de malicia, lo recibió con una mirada expectante, ansioso por recibir órdenes.
—¿Qué novedades tienes para mí? —preguntó Lucius en un susurro tenso, as