Lucius, con su habitual astucia y maestría en los juegos políticos, planeó cuidadosamente el encuentro entre Galiana y el emperador. Sabía que necesitaba ganarse el favor y confianza del monarca para asegurar su posición en la corte y que la presencia seductora de Galiana sería la llave para lograrlo.
Con discreción, Lucius esperó ser convocador por el emperador y le sugirió la idea de invitar a Galiana a sus aposentos, asegurándole que su presencia sería una adición placentera a la velada. Ut