"Me reí al ver la reacción de Layla. "¡Sí, Lay! Milo es un amor", dije, sonriendo. Layla se levantó de la silla, con una sonrisa de oreja a oreja. "¡Vamos, Ale! Quiero conocerlo, quiero ver a Milo", dijo, emocionada.
Me eché a reír al ver su entusiasmo. "Vale, vale", dije. "Vamos a casa. Pero no te sorprendas si Milo te ignora al principio, es un poco tímido con los extraños".
Layla se acercó a mí, con una mirada pícara. "No importa, ya me lo ganaré con mi encanto", dijo, sonrien