( Alexandra )
Mi pequeño Thiago es un recordatorio vivo de todo lo que intenté dejar atrás, pero también es la única razón por la que sigo respirando. Mientras lo observo correr por el jardín de nuestra casa, no puedo evitar ver la sombra de Rodrigo en cada uno de sus gestos. Tiene tres años ahora, una edad en la que el mundo es una aventura constante, y verlo crecer ha sido mi mayor victoria y mi más dulce tortura. Su cabello es oscuro, rebelde como el de su padre, y esos ojos… esos ojos son