Capitulo 103

La vi al fondo, atada a una silla de hierro, con la cabeza gacha. Uno de los hombres se movió hacia ella con un cuchillo, intentando usarla de escudo, pero mi bala fue más rápida y lo alcanzó en el hombro antes de que pudiera tocarle un solo cabello. Corrí hacia ella, derribando a cualquiera que se cruzara en mi camino, poseído por una fuerza que no era humana.

Me desplomé de rodillas a su lado, mis manos temblorosas buscando desesperadamente las cuerdas.

—Ale, estoy aquí... perdóname, tard
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