Me quedo inmóvil, con la mirada clavada en la puerta por donde acaba de salir Zella. La luz de la tarde se cuela por las persianas de mi apartamento, dibujando largas sombras sobre el suelo de madera. Las preguntas se agolpan en mi mente. ¿Qué habrá planeado? Y, más importante aún, ¿quiero siquiera ser parte de ello?
Sé que necesito espabilar y dejar de permitir que Antonio me arruine la vida, pero ¿volver a intentarlo con Roux es realmente la mejor opción?
Una vocecita en mi cabeza me susurra