STELLA
Me separo del pecho de Roux, sintiéndome de pronto incómoda después de ese beso en la frente. Fue dulce, reconfortante, y sin embargo... me deja un nudo extraño en el estómago que no puedo explicar.
No porque no lo quisiera. Sino porque debería ser suficiente.
Fuerzo una pequeña sonrisa mientras retrocedo un paso, alisándome el uniforme arrugado como si eso pudiera borrar de algún modo la vulnerabilidad que acabo de mostrar. —Gracias—, murmuro sin mirarlo a los ojos, temiendo que vea la confusión que se arremolina dentro de mí.
Roux me observa ladeando ligeramente la cabeza, como si percibiera mi cambio de ánimo. La luz del atardecer se refleja en sus ojos amables, acentuando la preocupación que hay en ellos. —Lex—. Su voz es suave, cautelosa, como si temiera que me fuera a romper.
Niego con la cabeza antes de que pueda decir nada más, y mi cabello roza mis hombros. —Estoy bien.
Él no parece convencido y frunce el ceño.
—En serio —insisto, forzando una risa entrecortada que sue