ZELLA
Regreso a mi forma humana, jadeando mientras mis heridas se transforman. La sangre corre por mi hombro, mi pierna trasera —ahora mi muslo— arde en protesta.
Tres asesinos fae me rodean, espadas desenvainadas. Actúan con cautela, coordinados. No intentan matarme, sino incapacitarme.
Quieren capturarme.
—Ríndete —dice uno con voz casi aburrida—. Tu compañero no puede salvarte. Está ocupado.
Puedo ver a Elian luchando contra Thorne al otro lado del claro: destellos de luz blanca plateada, el