Mundo de ficçãoIniciar sessãoSTELLA
Después de hablar con Zella, busco a Milo; lo extrañaba. Lo encuentro en el cuarto de juegos, agachado sobre una elaborada torre de bloques. Levanta la vista cuando entro y su rostro se ilumina al instante.
—¡Mami!
—Hola, cariño. —Me siento en el suelo junto a él—. ¿Puedo ayudarte?
Asiente con entusiasmo y me entrega los bloques. Construimos en un cómodo silencio durante unos minutos antes de que vuelva a hablar.
—¿Papá y tú están peleando?
Se me detienen las manos.
—¿Qué te hace pensar eso?







