ROUX
La taberna de las Hadas apesta a magia rancia y vino barato. Llevo viniendo aquí todos los días desde que seguí a Khole a los territorios, sentado en esta misma mesa del rincón, esperando noticias que nunca llegan.
¿Cuándo me convertí en esto? Sentado en territorio enemigo, confiando en una mujer que ayudó a secuestrar a un niño, todo porque estoy desesperado por salvar a mi pareja, que eligió a otra.
Khole se sienta frente a mí con los dedos alrededor de su vaso. Lleva semanas dándome la misma excusa todos los días.
—¿Cuándo se pondrán en contacto con ella? —pregunto sin molestarme en ocultar mi frustración.
No levanta la vista de su bebida.
—Pronto. Están siendo cautelosos.
Es la misma respuesta de siempre. Palabra por palabra. Como si la hubiera ensayado.
Me recuesto en la silla, observando su rostro a la luz parpadeante de las velas. Está tensa, lleva días así. Sus ojos se dirigen a la puerta cada pocos minutos y sus dedos tamborilean contra la mesa de madera desgastada con u