Tanto Julián como Nahiara la miraron fijamente antes de que él se acercara a la hembra abruptamente.
—Aún no he perdonado que me ocultaras a mi cachorro y que tratarás de huir con él y con Aria para dejarme hace años, brujita —gruñó él seductor en su oído erizándole la piel—. Así que más te vale colaborar conmigo y convencer a Aria de cuál es su camino, por alguna razón confía más en ti que en mí.
Él deslizó una mano por su cintura atrayéndola a su pecho.
Nahiara empujó con sus manos su p