Aria atravesó el portal con el corazón latiéndole en la garganta, el aire frío de su manada la golpeó de inmediato, oliendo a los aromas familiares que siempre impregnar el lugar.
Casa.
Debería sentirse como casa.
No lo hacía.
Se quitó la capa con un movimiento brusco y la dejó caer al suelo sin mirarla. Sus botas resonaron contra el mármol negro de su casa después de entrar mientras avanzaba por el pasillo principal.
Julián ya la esperaba en el salón principal, sentado en el silló