En el centro del caos, Nicholas y Julián se enfrentaban brutalmente.
Nicholas se movía con una furia que hacía que cada golpe pareciera hecho para matar. Su puño derecho conectó con la mandíbula de Julián, enviándolo varios metros hacia atrás.
El impacto resonó y Julián escupió sangre pero su sonrisa no desapareció, al contrario, se ensanchó.
—Voy a matarte —gruñó Nicholas con la voz enronquecida por la furia—. Por todo lo que nos has quitado, por lo que has hecho sufrir a mi compañera,