—No vas a engañarme, mi mamá nunca haría algo como eso.
—Ella no es tu mamá, Alexia lo es. Nuestra, Aria.
Aria apretó la mandíbula furiosa.
De repente una mujer apareció con una expresión mezclada de cansancio y alivio.
Aria frunció el entrecejo ante su aparición.
—Abuela... —susurró.
Annie se detuvo a tres pasos de ellas.
Miró primero a Aria, luego a Alyssa.
Su expresión se suavizó al instante, como si estuviera viendo algo que había soñado durante mucho tiempo.
Alyssa f