De repente, dos lobos de Nicholas emergieron de entre los árboles arrastrando a dos figuras que Aria conocía perfectamente bien.
Nahiara caminaba con la cabeza alta, aunque su rostro estaba pálido y tenía un corte profundo en el brazo izquierdo que goteaba sangre.
Damien iba delante de ella, sus colmillos estaba extendidos y sus ojos brillaban con furia protectora, su cuerpo era como un escudo entre su madre y cualquiera que se acercara.
—Alfa —dijo uno de los lobos que los custodiaba in