Nicholas besa mis labios con delicadeza.
Mi vientre cosquillea y siento la necesidad de lanzarme a sus brazos pero me contengo.
—Nick, quiero que sepas que si me puse histérica cuando supe lo que eres es porque tengo miedo de los lobos —susurro en sus labios.
—Sé que esto puede asustarte pero te juro que nunca te lastimaré.
Vacilé un poco, incluso con mi aversión por los lobos puedo recordar el trato de mi madre hacia mí siendo una loba. Quizás he sido demasiado obtusa respecto a este