Sebastian entró en el laboratorio del departamento de biología y recorrió el lugar con la mirada en busca de Ginevra. Al no encontrarla, se encaminó hacia la oficina privada que ella tenía en el fondo. Llamó a la puerta y esperó apenas unos segundos antes de girar el picaporte.
Ella estaba detrás de su escritorio, revisando unos documentos, pero levantó la cabeza con rapidez al escucharlo.
—Sebastian —lo saludó con una sonrisa que alguna vez le había parecido amistosa, incluso dulce, pero que a