El comedor estaba tranquilo a esa hora. La mayoría del personal del instituto ya había terminado de almorzar y solo quedaban unas cuantas mesas ocupadas. La sesión con el grupo de trabajo de ese día se había extendido más de lo previsto, y por eso Gemma y Sebastian terminaron las pruebas un poco más tarde de lo planeado.
Gemma acomodó su bandeja sobre la mesa y se sentó. Segundos después, Sebastian ocupó el lugar frente a ella.
—Eso fue bastante bien —comentó Gemma mientras cortaba el filete de