Gemma tomó la mano que Sebastian le extendía y bajó del coche. Aquella mañana, él había decidido que irían juntos al trabajo. Ella no había puesto ninguna objeción; no existía ninguna regla en el trabajo que les prohibiera tener una relación y tampoco tenían nada que ocultar. Después de todo el tiempo que habían perdido, no pensaba desperdiciar ni un día más llevando su relación en secreto.
Apenas la puerta de auto se cerró, él la atrajo con firmeza por la cintura, acortando cualquier distancia