POV: Alma
Umbra deja de proyectar mi expediente y la pantalla vuelve al menú principal.
Podría cerrar sesión. No lo hago.
Ver “TRISH, ALMA – versión sin cortes” en la esquina es como tener una herida abierta a un clic de distancia. Sé que no es sano seguir mirándolo, pero también sé que, si no lo hago yo, alguien más lo hará. Sin mí.
—Fin de sesión personal —murmuro.
Umbra obedece. Las luces del subsuelo bajan un poco, como si el sistema también suspirara.
“Frederic siempre tuvo ojos en todas partes. Tú les diste cerebro.”
La frase de Alex no deja de dar vueltas en mi cabeza. Antes de mí ya existían cámaras, registros, informes; montones de datos guardados en cajones distintos. Yo solo los conecté, les enseñé a hablar entre sí y lo llamé Umbra.
Ahora ese cerebro ve cosas que muchos preferirían seguir barriendo bajo la alfombra.
Como a Nadia. Como a mí.
La puerta de la sala se abre sin ruido. Mila entra con dos vasos de café y ojeras oficiales.
—Te ves como si le hubieras ganado una pe