POV: Alex
Alma me ve antes de que yo decida qué voy a decirle.
Desde la vereda, su ventana es un rectángulo de luz en el tercer piso. Podría ser cualquiera. Pero no lo es. Reconocería su silueta aunque el edificio entero estuviera a oscuras.
Se acerca al vidrio, corre un poco la cortina, apoya la mano en el marco. Nuestro contacto no es visual primero, sino químico: incluso desde aquí, la corriente de su olor baja por la escalera, mezclada con humedad y detergente barato.
Se queda quieta cuando