Rencor de bruja. 4
Eleonor dejó escapar un sollozo ahogado.
— No puedo... — murmuró Leo, arrastrándose a cuatro pasos de ella — No puedo dejarte así. — Masón, aún pegado al cielo de la sala, pronunció con tono áspero, pero, sereno.
— No luchéis por frenarla con furia, si lo hacéis, puedes perderla para siempre, hay maneras de traerla de vuelta, pero nadie aquí tiene tiempo ni calma suficiente... excepto ella misma. — el viento vocifero por encima de sus cabezas, llevando las palabras de Aileen como si fueran dard