Juego. 1
El amanecer los encontró todavía en la sala, con las cortinas apenas dejando pasar una franja de luz dorada, el suelo estaba cubierto de mantas, botellas vacías y tazones con restos de sopa. Masón dormía hecho un ovillo en un rincón del sofá, con la cabeza apoyada en una toalla húmeda, Leo bostezó, se pasó una mano por el rostro y dijo con voz ronca.
— Si alguno me dice que esto fue una buena idea, lo hecho por la ventana. — dejo caer la cabeza hacia atrás.
— Tú fuiste el que dijo que no podíam