Pareja. 5
Se estiró perezosa mientras él servía la crema caliente en dos platos hondos y el cuervo se posaba en la encimera, sacudiendo las alas con aire indignado.
— Míralo, ahí viene el juez moral. — murmuró Leo con media sonrisa, mientras le ofrecía una cuchara a Aileen.
El cuervo graznó fuerte, como si lo entendiera.
— No te quejes... — le dijo Aileen con una risita — Si no te gusta la escena, no te hubieras ido volando cuando empezó. — el ave soltó otro graznido más largo y dio tres saltitos, mirand