Herida. 1
Esa mañana, Aileen se despertó antes de que el sol terminara de asomar entre los árboles, la luz dorada del amanecer se filtraba por la ventana del pequeño refugio en el árbol, tiñendo de cálido brillo las mantas arrugadas y el cabello suelto que le caía en el rostro, se desperezó lentamente, soltando un suspiro que llevaba dentro desde hacía días.
Por primera vez en mucho tiempo, su pecho no pesaba, no sentía esa presión en el estómago, ni la culpa que la mordía por las noches. Se sentía... bi