Caída. 3
Noah abrió un ojo, luego otro, viendo el espectáculo frente a él; Leo prácticamente fusionado con Aileen, Masón abrazándola como si fuera una manta y ella roja como una cereza en pleno verano.
— Bueno, bueno ¿Y a mí nadie me invita al desayuno? — murmuró entre dientes con una sonrisa traviesa.
Antes de que Aileen pudiera reaccionar, el chico se lanzó sin vergüenza alguna al hueco entre ambos.
— ¡No, Noah! ¡No cabes! — chilló Aileen mientras trataba de empujarlo.
Pero él ya se había acomodado, m