Marina
La luz del día se filtraba por las ventanas y me molestaba un poco a los ojos, me estaba costando lo mío desperezarme y moverme de esa deliciosa cama enorme que habíamos compartido por primera vez Paul y yo. Después de dar un par de vueltas de croqueta sobre sus suaves sábanas, no me quedó más remedio que ir al baño para asearme, darme una buena ducha que me despejara la mente y hacer mi rutina de Skin Care.
Esta mañana Paul ha salido muy temprano para su oficina. La verdad me ha molest