Marina
Mi día había empezado con mucha positividad por mi parte, no me iba a dejar amedrentar por el maldito destino que se empeñaba en golpearme una y otra vez, devastando mis ilusiones. Anoche me despejé un poco con la suave brisa del mar y me quedé dormida, rendida en la cama, pero ya por lo menos me enorgullece decir que no volví a llorar, tan solo unos pequeños suspiros se me escaparon.
Mi cara es un poema frente al espejo. Tengo los ojos hinchados y con un surco oscuro que me abofetea en