Abigail
Lo primero que hice nada más tocar tierra española fue pedir una cita con un obstetra de confianza que me recomendó una amiga de mi madre. Mi familia estaba radiante de felicidad, no solo había conseguido casarme con una gran fortuna, sino que parece que recobraríamos el estatus, el orgullo y la fama perdidos hace unos años por culpa de mi señor padre.
No solo estaba consiguiendo redimir el prestigio de mi familia, sino que iba a darles un heredero a los Fábregas, gracias al que hered