Marina
—Te amo Marina. Sé que debes pensar que es precipitado, pero yo quiero pasar el resto de mis días contigo. ¿Quieres casarte conmigo?
¿Precipitado? Lo último que podía yo esperarme esta noche era que me pidieran en matrimonio. Todo mi ser se quedó como en pausa, creo que no pude ni respirar por unos largos y eternos segundos.
Paul seguía frente a mí, yo sentada y él arrodillado a mis pies, ofreciéndome un precioso anillo plateado con lo que parecía ser un diamante rosa en forma ovalada