Alessandro se puso de pie de inmediato.
—¿De qué hablas?
—Leonard Volkov nos está rastreando —escupió su padre con furia—. Lo que quiero es que desaparezcan sus cargamentos y le enseñes una lección.
Alessandro sintió un escalofrío. Si Leonard realmente se atrevió a rastrearlo, la guerra ya no era una posibilidad, sino una realidad.
—¿Quieres que lo mate?
—No todavía —la voz de su padre bajó el tono, volviéndose más calculadora—. Quiero que envíes un mensaje primero. Ataca donde más le duela. Haz