Artem
El aire dentro de la mansión se había vuelto denso, saturado con el olor metálico de la sangre fresca y el ozono de las granadas que habían estallado en el ala este.
Cada vez que apretaba el gatillo de mi rifle de asalto, sentía una vibración que me subía por los brazos, una extensión de la furia que rugía en mis entrañas.
Bo era la adrenalina fría y calculada de otras misiones esto era personal era una carnicería alimentada por la imagen de Naia acorralada en su habitación, por el mi