Alyssa sintió las lágrimas acumularse en sus ojos, pero no eran más que lágrimas de emoción. Nadie nunca le había hecho algo tan hermoso, y, aunque las rosas eran bonitas, el hecho más simbólico se basaba en que eran la demostración de que los sentimientos que Eros alberga hacia Alyssa provenían de meses atrás, desde su encuentro en la casa Onell.
—Tenía que dártelas en persona al menos una vez —murmuró Eros, su mirada estaba fija en el cuello de Alyssa, sin ser capaz de mirarla a los ojos.
Aly