Alyssa se giró con rapidez, separándose de Elián en el camino. Su mirada se fijó de inmediato en Eros, quien descansaba en la puerta de la habitación con los brazos cruzados y una cadera contra el umbral de la puerta. Él miró primero a Elián, algún mensaje secreto entre ambos se cruzó entre sus miradas. Y, luego, sus ojos subieron hasta la de Alyssa; en ella había decepción, infelicidad, traición. Pero Eros debía comprender que, aunque era cierto que Alyssa no se quisiese casar con él, Elián se