Eros se detuvo de golpe ante esa última pregunta, mirando Alyssa con una perplejidad que lo dejó paralizado. Alyssa giró sus ojos, pero se mantuvo firme en su paso. Desde donde estaba podía ver la primera línea de soldados que custodiaban la casa. Ellos no se inmutaron cuando vieron a Eros y Alyssa caminando por esos lares.
—Primero —Eros empezó, enumerando las razones por las cuales, al parecer, sonaba tan ofendido—, se supone que tu presencia en la mansión Dragone debía ser descubierta. Y, se