Y, entonces, Elián se dio la vuelta con un vaso precipitado en manos y un líquido blanquecino dentro. Él se quitó sus lentes de protección antes de mirar al frente, le dio una breve mirada de reconocimiento a todos, incluyendo a Alyssa, a quien, además, no reconoció. Elián se acercó hasta la mujer atada en la silla, sin dejar de agitar con un fluido movimiento el líquido de su experimento.
Alyssa se apartó para dejarle el paso abierto a Elián. Este le arrancó la venda a la mujer de la boca, y A