La música alta martillaba los oídos de Alyssa, y las luces parpadeantes y de colores le daban un poco de jaqueca. Decidió comprarse un chupito de vodka para empezar un poco fuerte y superar todos los malestares que tenía en su cuerpo.
Alyssa lo bebió de un trago, gimiendo cuando le escoció toda la garganta. Tras pedirle otro al cantinero, ella miró hacia un lado al sentir la mirada de alguien sobre ella. Era solamente Darío, que al ver que Alyssa le devolvía la mirada, se acercó hacia donde est