Una vez Eros, Fernando y Alyssa estuvieron en el piso principal de la mansión Dragone, lejos de los cadáveres y en un lugar más público, Eros los guio hasta el baño más pronto que consiguieron. Allí entraron los tres y Fernando se aseguró de cerrar la puerta con pestillo. Era un baño individual, aunque era lo suficientemente grande como para que los tres entraran sin problema. Alyssa se dirigió de inmediato al espejo y el lavabo para limpiar la sangre en sus manos, aconsejándole a Eros hacerlo