La fiesta empezó puntual. Alyssa había sido obligada a ponerse un pomposo, largo y ridículo vestido. Era blanco, casi parecía una burla algún vestido de novia, lo cual a Alyssa le molestaba un poco. Lo había escogido Elián y se lo había dejado en la cama cuando ella aceptó finalmente entrar como su prometida. Él estaba tan maravillado que Alyssa no pudo evitar perdonarlo por toda la discusión que habían tenido antes. Aunque, debía admitir, que en verdad le incomodaba el largo y poco práctico qu