Por lo demás, Elián simplemente no podía creer que Luke se estuviese creyendo toda aquella farsa.
Elián saltó del asiento copiloto al ver que la puerta no abría por dentro y aterrizó con muy poca gracia en la fila de asientos traseros del vehículo blindado. Sin forma de poder saber exactamente qué sucedía atrás, simplemente suspiró cuando dos soldados se dispusieron uno a cada lado suyo. Por supuesto, no reconoció ninguno. Pero el sentimiento de náuseas que lo invadió al ver a Lucrecia Dragone e