Sus ojos abiertos con terror le demostraban a su esposa lo trastornado que le ponía decir eso—. Sé que eres una profesional en esto ya, que lo haces desde joven con más regularidad de la que soy capaz de admitir, pero la sangre en tus manos puede llevarte a enloquecer. Y yo no puedo verte así, Aly, necesito verte como la fuerte y amable mujer que eres. No esta máquina de matar que después se desmorona en culpa solo porque hace lo que cree que debe hacer.
Alyssa lo miró intensamente, admirando c