—Alyssa —ella se detuvo en seco a tan solo dos escalones de la escalera. Él ni siquiera sabía por qué la había llamado, ¿realmente tenía algo para decirle? Cuando Alyssa se giró, Eros tomó aire para pensar en qué diría que justificara todo lo que acababa de decirle—..., te necesito... más de lo que tú me necesitas a mí, esa es la verdad. Sin ti no puedo respirar, no puedo pensar con claridad, no soy capaz de liderar a mis tropas como se debe —Eros respiraba con dificultad—. Y eso me enoja y me