En medio de la bruma de su placer, Alyssa recordó cómo Eros una vez le explicó que una de las reglas en los sofás de los fluidos del Club Estrella era que los besos en los labios estaban prohibidos. ¿Acaso aplicaría la misma regla para las fiestas swingers? Alyssa no quería un beso de Artem por capricho; ya era una necesidad para sus sensibles labios, los cuales mordía para evitar gritar.
Eros introdujo un primer dedo dentro de Alyssa, aquello la dejó sin aliento en cuestión de un segundo. Arte