Alyssa levantó una ceja—. ¿Eros?, ¿qué ocultas?
Él pareció debatirse internamente, cerró los ojos por unos segundos y apretó su mandíbula. Eros no estaba acostumbrado a tener que rendirle cuentas a nadie, ni tan siquiera a su padre, la mayoría de veces. Y que Alyssa viniera y pusiera todo su mundo al revés con su curiosidad, haciendo preguntas y tratando de descubrir todo, lo tenía fascinado y alerta en todo momento.
Pero tomó una respiración profunda y clavó sus hermosos ojos verdes en ella pa